
Dejen de jugar a la ruleta con el proceso de recocido del vidrio
El recocido del vidrio requiere precisión, pero seamos honestos: puede ser realmente frustrante. Si las tuberías de calentamiento no funcionan con una precisión del 100%, habrá zonas calientes y frías en el vidrio. Eso genera estrés interno en el vidrio. Una pieza sale perfecta; la siguiente se rompe. Es frustrante y además es una pérdida de tiempo. Por lo general, esto ocurre porque las tuberías de infrarrojos no funcionan de manera uniforme.
El secreto está en la consistencia.
Cuando hablamos de consistencia, no nos referimos solo a alcanzar una temperatura máxima. Se trata también de detalles como el filamento de tungsteno y la cubierta de cuarzo. Construimos nuestras tuberías con tolerancias de potencia extremadamente precisas.
Piénsenlo: cuando conectamos diez lámparas, todas deben consumir la misma cantidad de corriente y generar la misma cantidad de calor. Si una lámpara funciona a mayor temperatura que las demás, se quemará más rápido. Eso crea una diferencia térmica en todo el sistema, y entonces toda la producción se arruina.
Mantener la estabilidad
Usamos cuarzo de alta pureza y un relleno halógeno específico para que los filamentos duren más tiempo. Esto evita esa molestia de que la potencia de calor disminuya con el paso del tiempo. Cuando las tuberías permanecen estables durante miles de horas, no pierden tiempo cambiando lámparas rotas. Podemos seguir utilizando todo el sistema sin problemas.
Algunas cosas a tener en cuenta
Estas tuberías de alta precisión permiten un control excelente, pero no son mágicas. Necesitan una fuente de alimentación estable. Si la tensión varía constantemente, la precisión de las tuberías no servirá de nada. Asegúrense de que sus transformadores y controladores estén adaptados a la tensión nominal de las tuberías.
Y aquí va algo importante: no mezclen tuberías viejas y nuevas. Es tentador reemplazar solo una lámpara rota, pero mezclar tuberías antiguas con nuevas es una forma de causar problemas. Las tuberías nuevas tienen menor resistencia y generan más calor. Acabarán teniendo la misma inestabilidad que intentaban eliminar en primer lugar.
Háganse un favor: reemplácenlas por completo. Así, mantendrán un perfil térmico estable y niveles bajos de estrés.