
¿Por qué dejamos de obligar a los usuarios a reemplazar todo el sistema de calefacción del baño?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los componentes electrónicos. Debido al vapor y a la humedad constante, los elementos calefactores luchan desde el primer día contra la corrosión y las averías eléctricas.
Por lo general, cuando un elemento calefactor deja de funcionar después de cinco años, uno se queda atascado. No solo hay que pagar por un nuevo componente, sino también por el trabajo de desmontar la carcasa impermeable, algo que suele ser complicado.
Una forma mejor de manejar este problema
Nos cansamos de eso. Por eso diseñamos nuestros módulos infrarrojos de modo que puedan ser reemplazados fácilmente. En lugar de lidiar con soldadores o desmontar toda la estructura, colocamos los elementos calefactores en una bandeja simple. Cuando uno se daña, basta con sacar el módulo viejo e insertar uno nuevo. Solo se necesitan unos minutos.
Lo mejor es que no hay necesidad de manipular los sellos impermeables. Es ahí donde la mayoría de las personas causan fugas al intentar arreglarlo por sí mismas.
La realidad del calor infrarrojo
La razón por la cual utilizamos el calor infrarrojo es sencilla: funciona de inmediato. No pierde tiempo intentando calentar el aire húmedo de la habitación; simplemente entrega calor directamente. Utilizamos tubos de vidrio de cuarzo que permiten que el calor se genere rápidamente.
Pero hay un problema: si optamos por módulos de alta potencia, obtendremos más calor, pero eso supone una mayor carga sobre los cables y conectores. Asegúrese de que sus disyuntores puedan soportar ese aumento de corriente, de lo contrario tendrá que ir al panel eléctrico con frecuencia.
Ahorrando tiempo y esfuerzos en el mantenimiento
Si tiene que gestionar edificios con docenas de estos dispositivos, sabe perfectamente lo difícil que es el mantenimiento. Con un sistema modular, no es necesario desechar un calentador en buen estado solo porque uno de sus componentes se ha dañado. Utilizamos conectores que se conectan fácilmente. Sin necesidad de hacer ajustes especiales ni cables personalizados.
Esto reduce el tiempo de mantenimiento en aproximadamente un 70%. Basta con reemplazar el módulo, verificar el circuito y listo. El dispositivo sigue siendo impermeable, y no es necesario enviarlo a la fábrica para su reparación.